En una tarde donde los vientos de la octava fecha del Liga Profesional de Fútbol soplaban con fuerza, el Pirata de Córdoba — tranquilo pero firme — se adentró en la fortaleza del Globo. Pero lo que aguardaba dentro de las murallas del Huracán fue una tormenta implacable. En apenas catorce minutos, el trueno golpeó dos veces: Thaiel Peralta rompió la calma con un disparo certero, y Oscar Cortés respondió como el viento embravecido que no cede. 
No fue suficiente el coraje del visitante para frenar al huracán que rugía en su fortaleza. Cuando el sol se alzó en la segunda mitad, Peralta volvió a aparecer como un relámpago para sellar el destino, y Franco Vázquez amplificó la tormenta con un tercer eco ensordecedor. Así, aquel duelo que prometía equilibrio terminó con el cielo rasgado a favor de los locales, 3–1 en el corazón de Buenos Aires.